Una carretera cruza el paisaje como un trazo. La nieve hace aún más visible su recorrido: las curvas se vuelven líneas oscuras, las montañas pierden detalles y las nubes cierran la escena.
En Rumanía encontré un paisaje que invitaba a detenerse y observar. Busqué una composición en la que la carretera guiara la mirada, dejando espacio a la montaña y al cielo.
Seguir las formas
Cuando el paisaje es tan amplio, decidir qué dejar fuera importa tanto como elegir qué incluir. La carretera da una dirección; la nieve y las nubes crean la atmósfera.
Estas imágenes se realizaron con una Sony A7 IV y un objetivo Sony FE 20 mm.
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