El sol se pone y el pueblo se ilumina. La luz natural se retira lentamente mientras las ventanas y las farolas empiezan a dibujar otra Atrani.
En esta fotografía me interesa el diálogo entre la piedra, el mar y el cielo. Los tonos fríos de la tarde contrastan con las luces cálidas de los edificios. Es una transición breve: hay que observar, esperar y elegir cuándo fotografiar.
Fotografiar el cambio
Antes de configurar la cámara, busco un encuadre que reúna los volúmenes del pueblo y el espacio abierto del mar. Después sigo la luz. La técnica permite conservar ese equilibrio sin perder la atmósfera del momento.
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